domingo, 16 de marzo de 2014

De Félix Grande

SÉ INVOLUNTARIA, SÉ FEBRIL

Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio nombre.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.

Resuella, busca, abrasa, gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita ¡Venganza!

Sé una perdida, mi amor, una perdida.

En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.

domingo, 16 de febrero de 2014

De Olga Orozco

Para hacer un talismán

Se necesita sólo tu corazón
hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.
Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría.
Nada más que un indefenso corazón enamorado.
Déjalo a la intemperie,
donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza loca
y no pueda dormir,
donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de azul escalofrío
sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,
donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías
y no logre olvidar.
Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero de la bruma.
Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,
y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza.
Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,
que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,
que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus antiguas glorias.
Y cuando un día un año lo aprisione con la garra de un siglo,
antes que sea tarde,
antes que se convierta en momia deslumbrante,
abre de par en par y una por una todas sus heridas:
que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que el mendigo,
que plaña su delirio en el desierto,
hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la furia del hambre:
un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.

Si sobrevive aún,
si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios;
he ahí un talismán más inflexible que la ley,
más fuerte que las armas y el mal del enemigo.
Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.
Pero vela con él.
Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra;
puede ser tu verdugo.
¡El inocente monstruo, el insaciable comensal de tu muerte!

domingo, 9 de febrero de 2014

La antología Vakxikon también en papel


Finalmente ha podido imprimirse la antología de Ati Solerti, Vakxikon, de poesía actual en castellano traducida al griego. Aunque me es imposible leerla, me hace ilusión saber que comparto páginas, entre otros muchos, con mi contertulia Deborah Antón, con mis "maestros" Julieta Valero, Jordi Doce y Marta Agudo; con poetas que admiro, como Yaiza Martínez, Natalia Litvinova y Jeannette L. Clariond. Y hasta con la mismísima Angélica Liddell.


miércoles, 22 de enero de 2014

Paráfrasis

Con todos los respetos, digo que el celibato es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, porque ésta tiene una estructura y un fin, que es el de la procreación. Un celibato que no puede alcanzar ese fin está fallando. Eso no es un ultraje para nadie. En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar porque me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda. El señalar a un célibe una deficiencia no es una ofensa, es una ayuda porque muchos casos de celibato se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado. No es ofensa, es estima. Cuando una persona tiene un defecto, el buen amigo es el que se lo dice.

miércoles, 15 de enero de 2014

De Juan Gelman (1930-hoy)

EPITAFIO
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.


Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.


¡Digo que el hombre debe serlo!


Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.

De Sylvia Plath

LA LLEGADA DE LA COLMENA

Esto encargué: esta limpia caja de madera
cuadrada como una silla, y casi demasiado pesada para levantarla.
Yo diría que es el ataúd de un enano
o de un bebé cuadrado,
si no hubiera semejante batahola dentro.

La caja está cerrada, es peligrosa.
Tengo que vivir con ella hasta mañana,
y no soy capaz de mantenerme alejada de ella.
No tiene aberturas, luego no puedo ver lo de dentro.
Sólo hay una pequeña parrilla: ninguna salida.

Pego el ojo a la parrilla.
Está oscuro, oscuro, 
y da una enjambrosa sensación de manos africanas,
diminutas y reducidas para la exportación: 
negro sobre negro, trepando airadamente.

¿Cómo dejar que salgan?
Lo que más me espanta es el ruido,
las sílabas ininteligibles.
Es como un populacho romano,
pequeño, aisladamente considerado, pero dios mío, ¡junto!

Presto oídos al latín furioso.
No soy César.
Lo único que pasa es que he encargado una caja de posesos.
Puedo devolverlos,
que se mueran, no tengo porqué alimentarlos: soy su dueña.

Me pregunto si tendrán mucha hambre.
Me pregunto si se olvidarían de mí
si abriese el pestillo, diera un paso atrás y me convirtiera en árbol.
Por ejemplo, en laburno, con sus columnatas rubias
y las enaguas de cereza.

Acaso de ignoraran de inmediato
si me pusiera mi traje de luna y el velo de luto.
No soy fuente de miel,
luego ¿por qué habían de atacarme?
Mañana seré Dios misericordioso: las dejaré en libertad.

La caja es sólo temporal.


De Ariel, editorial Hiperión, traducción de Ramón Buenaventura

jueves, 2 de enero de 2014

De Luisa Castro

QUIERO CONTAROS LA HISTORIA DEL EUNUCO
MI PADRE SE MORÍA

   Quiero contaros la historia del Eunuco.
   Mi padre se moría como con ganas y dormíamos con la luz calva del anochecer haciendo eses, dibujitos cortos para ser buena. Dormíamos apretadas a la ola como con miedo y poca tela y mi padre que no sabía nada se moría como con pena de albañil transoceánico.
   Quiero contaros la historia del Eunuco, que es triste. El eunuco que es triste normalmente habita en los bosques de hoja caducifolia; el otro, el que no es triste y se lo pasa bien, abunda y es fibroso y hace su nido en la copa del invierno.
   Yo tenía un aspecto augusto de algo amargo, yo tenía unos zapatos con fervor y tenía un agujero en la oreja y tenía un paraguas color hierro que les gustaba mucho a los vecinos.
   Yo tenía muy grandes las manos y de lejos olíamos a patata.
   La historia del Eunuco es para que veas: Había todas las tallas a elegir para probarse; era un tiempo preñado de eunucos y despertadores. Era un trasiego incesante de botellas vacías y divinas inmolaciones diarias, máculas en mi nombre desprovisto de linternas, máculas ne la frente de los chóferes que traían impecables visitantes, máculas en el calendario empeñado de la memoria; era un tiempo respetable de eunucos sin florituras, camisa blanca y poder, deber y claudicación.
   Yo, que descifraba las agujas del reloj con mi sudor, conocí las piernas del eunuco desde lejos, pantalones a rayas con un cadáver dentro y un falo de plástico en la mano por amor al honor y devoción al cielo que nos mira.
   Había también los Grandes eunucos con el falo de plástico mejor, con color y un poco más erguido, pero mi voz no alcanzaba sus tímpanos aún y ya sabía sus casas de telón y comadreja con perros a la puerta y detrás oficios raros.
   En la mano la cartera con magia y cuchillos de repuesto y un falo de domingo por si alguna emergencia para no improvisar.
   Pero allí mi soledad como una lona azotada. Pero allí mi piel que habría de venderse por un diente de elefante. Allí el miedo, el terror de los conejos ignorantes que caminan horas y horas con los ojos abiertos sin esperara a nadie que llegue con una estampa.
   El Gran Eunuco bombea el mundo pero no conoce mis manos en el barro.
   El Gran Eunuco duerme tranquilo y no piensa en mi corazón que bajo tierra sabe todos los nombres del odio.
   El Gran Eunuco bebe en las fiestas del verano con su prole de palo alrededor
sonriendo
y no me ve entre la gente que frecuenta las piscinas, en los paseos largos que la ciudad pisotea, en los altos teatros que se llenan por la noche de familias.
   Pero allí mi soledad haciendo un sitio para algún mensajero sin cara
   Pero allí mi soledad.
   Vomita las cenas, deshace las camas,
hace tiempo que no sueña nada grato
y presiente el final.

Luisa Castro
Los versos del eunuco
Premio Hiperión de poesía 1986


martes, 24 de diciembre de 2013

De Edgar Lee Masters

EL DOCTOR MEYERS

No hay nadie, quitando a Hill, el viejo médico,
que haya hecho más por la gente de este pueblo que yo.
Todos los debiluchos, lisiados, inconscientes
y que no podían pagar acudían a mí.
Yo era el bueno, el complaciente doctor Meyers.
Tenía buena salud, era feliz y una posición bastante acomodada,
buena esposa, hijos mayores,
todos casados y abriéndose paso en la vida con éxito.
Pero de pronto, una noche, Minerva, la poeta,
se presentó aquí con su problema, llorando.
Intenté ayudarla, pero se murió.
Me denunciaron, los periódicos me calumniaron
y mi mujer se murió con el corazón destrozado.
Y una pulmonía acabó conmigo.


Antología de Spoon River
Edgar Lee Masters
Traducción de Jaime Priede
Bartleby Ediciones

Este libro se publicó por primera vez hace casi un siglo, Gallardón está devolucionando hacia el mismo punto.

jueves, 14 de noviembre de 2013

De Mercedes Cebrián

Se dobla a diario el codo
y no nos inmutamos ante su condición
de gozne que vincula brazo
con antebrazo. Lo mismo la rodilla: articula
y facilita el vínculo pero sólo
hacia un lado; suele pasarle al vínculo,
alguien se queda siempre
                               fuera
de él, como si se tratase de un sorteo, como si
hablásemos en presencia de un plato
de menos aceitunas que personas.
No se establece el vínculo a través
de alaridos, ése sería el vínculo de los
sordomudos; en cambio el de la sangre
es más bien silencioso: ofrece alojamiento, mi colchón
y los vuestros sin ánimo de lucro. Si tenéis frío
esta noche, no dejéis de arropaos
con vuestra propia desoxirribosa.
Así es como se cumple lo genético: cuando estalle
la guerra haré un hueco en mi armario
para vosotros y para vuestra ropa
incomprensible. No tendréis que ir a un pozo
a buscar agua, habrá electricidad: mi luz
era ya
          vuestra
antes de que surgieran el reuma
y su especialidad, la reumatología. No se han gastado
aún
las articulaciones: crujen, duelen, se traban.
Así es como padecen su carácter
de vínculo.

 Mercedes Cebrián
Mercado común
Editorial Caballo de Troya


miércoles, 6 de noviembre de 2013

De Isla Correyero

A SETAS

Salí una tarde de noviembre a setas.
Glacial caía el sol por mi vestido.
Al fondo, la ciudad, por la barriada
más pobre, azuleaba poco a poco.

Cerca del bosque me encontré a ese hombre
de ojos inmensos tras las turbias gafas,
todas las alas bajas de los pájaros
color mostaza, estaban en sus ojos.

Recuerdo su librito y el sombrero,
el anorak azul y su cuchillo,
llevaba el palo al cinturón, la cesta,
casi de colegial, de mimbre blanca.

Entramos en el bosque, aquel silencio
malignamente se iba deformando.
En el calor geológico de Otoño
se puso vertical la galamperna.

Las hojas rojas con sus podredumbres
cubrían el suelo de residuos ácidos.
Las ramas destruidas espumaban
el plan fatal que en mí se iba forjando.

Yo no sé en qué momento aborrecible
la criminal acción pasó por mi cerebro.
Pudo ser el olor aquel a carne
mezclado con la noche, ya enfilada.

Sólo sé que sus ojos tras las lentes
eran más bellos, cada vez más grandes,
dos setas ámbar de unos diez centímetros,
más comestibles, más resplandecientes.

Cabizbajo, le di tres golpes secos:
uno en la nuca, dos en la mandíbula.
Cayó marfil, tornado a mi mirada.
Quise sus ojos, cada vez más fijos.

Los recogí en mi cesta, crudos, frágiles,
envueltos en un kleenex sonrosado.


Salí del bosque; de repente, el mundo,
a soledad, a invierno, variaba.

sábado, 2 de noviembre de 2013

De Ángela Figuera Aymerich

DESTINO

Vaso me hiciste, hermético alfarero,
y diste a mi oquedad las dimensiones
que sirven a la alquimia de la carne.
Vaso me hiciste, recipiente vivo
para la forma un día diseñada
por el secreto ritmo de tus manos.

«Hágase en mí», repuse. Y te bendije
con labios obedientes al destino.

¿Por qué, después, me robas y defraudas?

Libre el varón camina por los días.
Sus recias piernas nunca soportaron
esa tremenda gravidez del fruto.

Liso y escueto entre ágiles caderas
su vientre no conoce pesadumbre.

Sólo un instante, furia y goce, olvida
por mí su altiva soledad de macho;
libérase a sí mismo y me encadena
al ritmo y servidumbre de la especie.

Cuán hondamente exprimo, laborando
con células y fibras, con mis órganos
más íntimos, vitales dulcedumbres
de mi profundo ser, día tras día.

Hácese el hijo en mí. ¿Y han de llamarle
hijo del Hombre  cuando, fieramente,
con decisiva urgencia me desgarra
para moverse vivo entre las cosas?
Mío es el hijo en mí y en él me aumento.
Su corazón prosigue mi latido.
Saben a mí sus lágrimas primeras.
su risa es aprendida de mis labios.
y esa humedad caliente que lo envuelve
es la temperatura de mi entraña.

¿Por qué, Señor, me lo arrebatas luego?
¿Por qué me crece ajeno, desprendido,
como amputado miembro, como rama
desconectada del nutricio tronco?

En vano mi ternura lo persigue
queriéndolo ablandar, disminuyéndolo.
Alto se yergue. duro se condensa.
Su frente sobrepasa mi estatura,
y ese pulido azul de sus pupilas
que en un rincón de mí cuajó su brillo
me mira desde lejos, olvidando.

Apenas sí las yemas de mis dedos
aciertan a seguir por sus mejillas
aquella suave curva que, al beberme,
formaba con la curva de mis senos
dulcísima tangencia.








lunes, 21 de octubre de 2013

De Ángela Figuera Aymerich

EXHORTACIÓN IMPERTINENTE A MIS HERMANAS POETISAS
A Carmen Conde
Porque, amigas, os pasa que os halláis en la vida
como en una visita de cumplido. Sentadas
cautamente en el borde de la silla. Modosas.
Dibujando sonrisas desvaídas. Lanzando
suspirillos rimados como pájaros bobos.

Pero ocurre que el mundo se ha cansado de céfiros
aromados, de suaves rosicleres o lirios,
y de tantos poemas como platos de nata.

Levantaos, hermanas. Desnudaos la túnica.
Dad al viento el cabello. Requemaos la carne
con el fuego y la escarcha de los días violentos
y las noches hostiles aguzadas de enigmas.
No os quedéis en el margen. Que las aguas os lleven
sobre finas arenas o afilados guijarros.
Que os penetren las sales. Que las zarzas os hieran.
Y, acercando la quilla, remontad la corriente
hacia el puro misterio donde el río se inicia.

Id al húmedo prado. Comulgad con la tierra
que se curva esponjada de infinitas preñeces,
y dejad que la vida poderosa y salvaje
os embista y derribe como toro bravío
al caer sobre el anca de una joven novilla.

No queráis ignorar que el amor es un trance
que disloca los huesos y acelera las sienes;
y que un cuerpo viviente con delicia se ajusta
al contorno preciso donde late otro cuerpo.

No queráis ignorar que el placer es el zumo
de las plantas agrestes que se cortan con prisa;
y el pecado una línea que subraya de negro
lo brillante del goce.

No queráis ignorar que es el odio un cuchillo
de agudísimo corte que amenaza las venas;
y la envidia una torva dentadura amarilla
que nos muerde rabiosa cada fruta lograda.

No queráis ignorar que el dolor y la muerte
son dos hienas tenaces que nos pisan la sombra
y que el Dios de las cándidas estampitas azules
es un alto horizonte constelado de espantos
que en la oculta vertiente de los siglos aguarda.

Eva quiso morder en la fruta. Mordedla.
Y cantad el destino de su largo linaje
dolorido y glorioso. Porque, amigas, la vida
es así: todo eso que os aturde y asusta.



jueves, 26 de septiembre de 2013

Erosionados

Tan contenta que estoy de participar en Erosionados, antología de poesía erótica coordinada por Adriana Bañares en la editorial Origami, que ya ha salido del horno y pronto empezará a presentarse por todas partes. 
Mis compañeros de reparto:

Safrika, Sebensuí Á. Sánchez, Julio César Álvarez, Rebeca Álvarez Casal del Rey, Carlos Ann, Daniel Barredo, Sergio C. Fanjul, Beatriz Calvo, Jesús Carrasco, Yolanda Castaño, Pablo Cerezal, Gabriela Collado, Paloma Corrales, Roy Dávatoc, Isabel Escudero, Agustín Fernández Mallo, Nerea Ferrez, Eduardo Fraile, Vicente Gallego, Isabel García Mellado, Javier García Rodríguez, Jorge García Torrego, Ana Gorría, Sara Gutiérrez Santamaría, Raquel Lanseros, Jorge m molinero, Erika Martínez, Olivia Martínez Giménez de León, Hugo Mas, Alberto Masa, Noelia Olmedo Cubí, Mercedes Parada Deu, Jorge Pascual Blanco, Saray Pavón, Henry Pierrot, José Luis Piquero, María Prieto Varela, Cecilia Quílez, Sara R. Gallardo, Óscar R. Cardeñosa, Belén in Red, Emily Roberts, Nuria Ruiz de Viñaspre, Rafael Sarmentero, Sonia San Román, Luis Antonio de Villena, Rebeca Yanke y David P. Zarain.  

lunes, 20 de mayo de 2013

ODISEA poética en Libertad 8


Elvira Daudet
Evaristo Cadenas
Iván Moreno Domínguez
Fernando López Guisado
Rebeca Álvarez Casal del Rey

Coordina y presenta Alfredo Piquer

24 de mayo
19.30h


                  

lunes, 29 de abril de 2013

Alberto García-Teresa reseña "Suponiendo...." en laRepúblicaCultural.es



El primer poemario de Rebeca Álvarez Casal del Rey, Suponiendo la cicatriz como posibilidad de la herida, que aparece ahora en su segunda edición, presenta a una poeta brillante, con una gran capacidad de sugerencia, y que se muestra muy hábil trabajando con la contención. En la más de una veintena de poemas, de mediana extensión, que contiene el libro, la autora sabe trabajar bien con la intensidad de los poemas, así como con las elipsis y con la potencia de sus imágenes y de su angustiosa imaginería. Todo ello sostiene una obra con un alto nivel de evocación.
 

Seguir leyendo aquí: http://www.larepublicacultural.es/article6984.html

jueves, 21 de marzo de 2013

Día mundial de la Poesía

Lectura de Vanesa Pérez-Sauquillo y Verónica Delgado,
presentadas por Sofía Rhei y Rebeca Álvarez respectivamente.

Esta tarde, en el espacio Reina 37 (bajo D), ciclo de poesía coordinado por Antonio de la Muela y Luis Daniel Pino.

lunes, 4 de febrero de 2013

La Libre Poesía, ciclo panorámico de poesía contemporánea

Soy fan de los ciclos de poesía que organiza Alberto García-Teresa, así que no podía hacerme más ilusión participar en el próximo, en La Libre de Barrio, 120 metros de librería en Leganés (c/Villaverde, 4). Los miércoles a las 19h, de febrero a mayo, y este será el cartel, un lujazo, y encima leo con mi amigo Pepe:

20 de febrero: Inma Luna, Ana Gorría, Ernesto García López
27 de febrero: Jorge Riechmann, Marta Sanz, Felipe Zapico
6 de marzo: Jordi Doce, Laura Casielles, Miguel Ángel Gara
13 de marzo: Marisol Huerta, Zackary Paine, David Bobis
20 de marzo: Pepe Ramos, Luis Luna, Rebeca Álvarez Casal del Rey
3 de abril: Guadalupe Grande, Jesús Urceloy, Matías Escalera Cordero
10 de abril: Julieta Valero, Gsús Bonilla, Óscar Curieses
17 de abril: Ángel Guinda, Niall Binns, Nuria Ruiz de Viñaspre & Ana Martín Puigpelat
24 de abril: Ángel Petisme, María Ángeles Maeso, Antonio Crespo Massieu 
8 de mayo: Ana Pérez Cañamares, David Benedicte, Antonio Rómar

domingo, 16 de diciembre de 2012

III Sueño: el peso de las nubes




LUNES 17 de DICIEMBRE, 
desde las 21:00 horas 
"III Sueño: el peso de las nubes" 
Leerán sus textos:
- Garzi
- Julio Medina Gimenes
- Julio Que Más Da
- Rafael Carvajal
- Rebeca Álvarez Casal del Rey
(Organiza: Hipólito García Fernández "Bolo")
La Noche Boca Arriba
c/Salitre, 30
Lavapiés