domingo, 23 de mayo de 2010

Las leyes de la inercia

Una vez en la calle
él hizo un comentario
sobre los magníficos efectos especiales,
sobre la ambientación
y el contexto político.
Y sobre algún que otro
lapsus histórico ––de unos dos siglos
de distancia––.

Ella dijo que la fotografía era buena
pero superficial,
tópico y predecible el argumento;
flojísimo el guión,
con unos personajes
sin fondo, sin motivos, sin historia.

Quedaron maravillados de la minuciosa
crítica que sumaban.
Buscaron un consenso,
para así ser sus opiniones una
al hablar con terceros.
––También se preguntaron,
cada uno a sí mismo,
si estarían hablando de la misma película––.

Esa misma noche fueron a casa de él,
que vivía solo, y no estuvo mal
––la primera vez nunca es la mejor––
se dijeron.
Al cabo de unos meses
estuvo tan ––¡tan!–– bien,
que todas las noches hasta las tantas
y en el cuarto de baño
dos cepillos de dientes.

A menudo es difícil distinguir
decisiones e inercia.

En el primer aniversario, ella plantea
el tema de los niños:
quería dos y pronto.
Él calló ––sin caer
en la cuenta de que el silencio otorga––,
tenía pensado pedirle un tiempo,
un poco de distancia,
comentarle que le agobiaba la convivencia.
Se preguntó de nuevo
si estarían hablando de la misma película.

Y unos años después,
junto al dentífrico, cuatro cepillos.
Ahora las noches son
para la tele, la cena y el sueño.
Aunque a veces no es así y entonces no está mal
––teniendo en cuenta que han pasado años––.
Él le plantea las vacaciones en la empresa,
los regalos, el viaje y el fiestón,
que suponen casarse.
Ella le dice que no está segura
de sus sentimientos, que ha conocido
a otra persona, pero que no ha pasado nada
––todavía––.

Superada la crisis deciden ––¿o es la inercia?––
darse otra oportunidad, a fin de cuentas él
ya tiene canas y alguna que otra
ha echado al aire ––aunque este dato permanece
en su bolsillo, junto a dos billetes de avión––,
le plantea irse a vivir al campo,
a ella no le apetece. Pero acepta,
fingiendo entusiasmo. Él le regala un anillo,
se mira la barriga, se pregunta
si no habrá sido escogido en el casting
equivocado. Ella
––por dentro–– se plantea
si no estará protagonizando una película
que no le corresponde; se repite
que toda edad es buena para empezar de nuevo.


(2º Premio XX Certamen Literario Ciudad de Villarrobledo)

4 comentarios:

Miriam M. dijo...

Fantástico de verdad. Sobre todo el ritmo de la parte central, en mi opinión. Llego a ti a través del facebook de Vicky. Veo que tenemos amigas en común y me alegro de haberte descubierto. Un saludo.

Rebeca dijo...

Muchas gracias, Miriam, me alegro de que te gustara, si eres amiga de Vicky ya nos conoceremos algún día. Saludos.

msmunuera dijo...

Genial este poema, en el que creí desde el principio. Me alegra un montón que ganara ese premio. Se merecía el primer lugar.

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

muchas gracias, maría, es verdad que siempre lo dijiste