lunes, 4 de octubre de 2010

Tardes de arqueología y lluvia (para Raquel Balmaseda, de los Balmaseda de toda la vida)

Una vez destripada la caja de música
el mecanismo se revelaba bien sencillo y el mundo
tenía explicación.

En el sopor de la lluvia (aquella tarde de encierro
y noche prematura por falta de luz);
pasaron horas desatornillando con los dientes, tirando
ella de un lado y él de otro,
a martillazos
con el pisapapeles,
y ––¿qué escándalo es ese?–– desde la cocina.
Hasta contemplar
los engranajes desperdigados por las baldosas,
la bailarina manca, una pieza
made in Taiwán debajo de la cama. Después la música
renqueaba, pero desmenuzar las cosas
era más divertido que verlas girar.

En la cocina, pelando patatas,
alguien les habló
de los átomos, las moléculas y las bacterias.
Rebatieron con furia aquella teoría, según la cual
la tuerca y el tornillo
no eran los componentes más pequeños de las cosas.
Pero algún tío aburrido,
¿o fue el abuelo?, les trajo la calculadora.
Efectivamente, hasta el número más pequeño era divisible.
Probaron
con un trozo de patata, el problema,
es que los cuchillos no eran tan precisos y ––¡para quieta, niña,
que al final te cortas!–– . Pero entonces
el Universo
no sólo era infinitamente grande, también era
infinitamente pequeño.

Lo expusieron
durante la cena, con tanto frenesí,
que una madre
les dio una tila, celebrando
la feliz ocurrencia del tío (o del abuelo)
que alteraba a los niños,
con una calculadora,
justo antes de acostarse.

Y los restos de la caja de música
a la basura, junto
con mondas de patata y cáscaras de huevo
(entonces el reciclaje
era cosa del futuro).
Lo decidieron
antes de irse cada uno a su cuarto y repartir
besos de buenas noches por las alturas:
de mayores
iban a ser científicos. Al cabo de un rato
se durmieron.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, me encanta y encima dedicado,jaja.
Aunque me gusta más cuando lo lees tú.

Rebeca dijo...

gracias, raquel, quién me iba a decir a mi, hace medio año, que a alguien le iba a gustar más como recito que como escribo...

Tendencias Online dijo...

Raquel, que lindo escribes¡¡
Vicky

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Ay, güeycita, cómo eres!