domingo, 12 de diciembre de 2010

Reseña de María Solís a mi libro. Culturamas

Las cenizas de Freud deben de estar revolviéndose en su urna. Está cabreado por puro deseo de gozar. ¿El motivo? En 1919 el austriaco publicó el ensayo Lo siniestro y para el estudio y recreación de esta idea utilizó el cuento El hombre de la arena de E. T. A. Hoffmann. Pues bien, en 2010 la editorial Amargord publica Suponiendo la cicatriz como posibilidad de la herida de Rebeca Álvarez Casal del Rey. Y, ¿qué ocurre? Que con este poemario y su reflexión, uso y aplicación a lo real de “lo siniestro”, la autora da carpetazo, sin avisar y en las narices, al hombre de la arena como objeto de análisis en este campo. Puede considerarse sepultado en el cubo de un niño de playa levantina. Freud y cualquier estudioso de “lo siniestro” y de sus relaciones con lo bello se chuparía hasta los tuétanos.(Sigue aquí)