jueves, 26 de mayo de 2011

De Agustín Fernández Mallo

sé que tú y yo nunca llegamos hasta el fondo, que no tocamos el fango del verdadero contacto, esa intransferible complicidad producto del espejismo llamado pareja. Nuestro espejismo se quedó en superficie, espejo, flores que nadie decapita: mueren confiadas en un paisaje que ya no las necesita y, como tú en mí y yo en ti, se descubren al poco tiempo por otras intercambiables. Lo que hay. Asusta pensarlo. Lo dijo Bataille [aunque de otra manera]: hay en toda cultura una parte maldita, un excedente intercambiable, condenado a ser dilapidado hasta el manar de su esencia, y esto es precisamente lo que nos hace irracionales, humanos, lo que fuimos, eternos objetos de supermercado [ahora recuerdo aquella estación de servicio].

Carne de píxel
Agustín Fernández Mallo
DVD Ediciones
 XXXIVPremio de Poesía Ciudad de Burgos

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