viernes, 2 de septiembre de 2011

Los hombres de mi vida

Los hombres de mi vida                                             
horadan las paredes que habito,
van dejando a su paso
una cartografía de tornillos y escarpias;
de muebles desmontables, arañazos y migas.

Siempre dejan un rastro: estuvieron aquí.

Les escribo poemas con alguna imprecisa víscera
—quizá con los músculos con que los amo—,
y ellos van dejando un reguero
de silicona o de cemento,
según la grieta estuviera
en la fachada o en la ducha.
Los hubo, incluso, que ordenaron mis armarios
—el orden es, de todas las huellas, la más perecedera—.

Junto a cada uno de ellos aprendí
—también de mí misma—
las distintas formas que tenemos las personas
de estar sin estar
—al tiempo que ampliamos
nuestro muestrario de posturas
y probamos las diversas maneras
de preparar una tortilla de patatas—. 

Algunas noches de insomnio los traigo a mi cama
—de dos en dos, sin que se enteren—
y combino las posibilidades
de sus rostros y manos
con las de la intimidad que tuve con cada uno de ellos,
mientras cavilo
sobre la distinta forma que cada hombre tiene
de palmear el trasero a una mujer.

Y sobre las distintas formas que tiene un ser humano
de no acercarse a otro.

Y dejan a su paso
un reguero de kleenex empapados de llanto
—o de algún otro fluido próximo al amor—
y el calor del deseo transformándose en rabia
—no hay que olvidar que la energía no se destruye—.
Pero, sobre todo, dejan a su paso
las distintas formas que la naturaleza
puede dar al caparazón de una tortuga.

Y es que tenemos sexo, dedos, ojos y lengua
pero quizá carecemos de un órgano del vínculo
—y hay en ello cierta minusvalía—.
El sistema amoroso atrofiado por uso inadecuado,
por desuso.
Por exceso de expectativas en el sofá
demasiado al principio,
cuando todavía el amor está a medio hacer.

Por pensar que el amor viene y ya está;
que no hay que construirlo,
que basta con mirarlo.

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Este poema aparece en las antologías
12+1 Una antología de poetas madrileñ@s actuales (Endymion)
e In absent(i)a (Nanoediciones)

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno Rebe, como siempre!!!

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Muchas gracias, anónimo, me alegro de que te gustara.

Eva R. Picazo dijo...

Fantástico, me siento muy identificada con tus imágenes Rebeca, me gusta leerte.
Un beso

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Mil gracias Eva, la verdad es que a mí también me encanta leerte desde que descubrí tu blog.

wolf dijo...

Impresionado Rebeca, ahora me explico algunas cosas..."vuestras":)

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Gracias, Lobo, siempre es una alegría saber que se ha conseguido la comunicación.

Anonymous dijo...

Im-presionante. No sé como describir lo que he sentido al leerlo.

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

se agradece, anonymous
abrazos!

Estelle Talavera Baudet dijo...

Me gusta mucho, Rebeca. :)

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Gracias, Estelle, a ver cuándo leo tu "Confesión sobre una silla".
;)

Nata Ruiz-Poveda dijo...

enhorabuena, Rebeca! es muy bueno, me gustó mucho mucho!!!

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

gracias, natalia! por cierto, me encanta tu blog y hace un tiempo intenté dejar un comentario y no pude