domingo, 26 de junio de 2011

Ovulación

Me enamoré del aire, es cierto.
Pero ¿cuánto tiempo tarda esta información en llegar
de las neuronas al corazón,
del corazón
al coño?

Y es en los días fértiles
cuando me lo planteo,
mientras mis dedos lo(s) rememoran, lo(s) busca(n)
hasta en la bolita del ratón.
Con frenesí.
Esos días líquidos de puro lúbricos,
tan biológicos. Hormonales.

Unirme. Ramificarme.

Días en que esa necesidad-hambre-urgencia
tan imperativa del reloj de mi sangre
embellece todo lo que miro.

De Permanecer (Tigres de Papel, 2015) 

5 comentarios:

Calavera Calva dijo...

hola!
simplemente comento para decirte...INCREÍBLE...pásate!
www.calaveracalvayloquelesigue.blogspot.com

Juan Gallo dijo...

Saludos, poeta. Conozco tu blog a través de Leo Zelada. Este poema "Ovulavión" enlaza, evidentemente, con "Los hombres de mi vida". Únelos por un momento. ¿Cómo es eso de que no tenemos un "órgano para el vínculo del amor"? ¿Lo que escribes es malditismo, es decir, ficción, o lo vives así?

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Hola Juan, justo estos dos poemas que dices irán seguidos en el poemario que estoy preparando, me gusta tu ojo poético.
Lo del vínculo y el malditismo, bueno, quizá podría decirse "vivencia exagerada" o directamente "poetizada".

Juan Gallo dijo...

Hola Rebeca. Me duele leer eso, nada más. Sobre todo, esa "bolita del ratón" junto al resto.
Es que sin "ese órgano del vínculo" no somos nada. Peor que animales.

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Pues que no te duela, que ni es una pandemia, ni es crónico. Hay quien sabe amar y quien no, y quien no sabe tiene toda la vida para aprender.
Pero animales somos, sí, mamíferos, y esto no nos hace mejores o peores. Estamos vivos, eso es todo.