miércoles, 20 de julio de 2011

De Adam Zagajewski

MIS TÍAS
 
Siempre ajetreadas con lo que llamaban
la cara práctica de la vida
(Platón ya se ocupó de la teoría),
hasta los codos en los muebles, las sábanas,
en los jardines de la cocina y la despensa,
sin olvidarse de la bolsita de lavanda
que volvía el armario de las sábanas en un prado.

La cara práctica de la vida,
igual que la cara de la luna sin alumbrar,
no estaba exenta de secretos.
Cuando se acercaban las Navidades
la vida se convertía en pura praxis
instalándose por un tiempo en los pasillos,
refugiándose en las maletas, en los bolsos.

Y cuando alguien moría (por desgracia
también ocurría en nuestra familia)
mis tías se entregaban por completo
a la cara práctica de la muerte
olvidándose entonces de cambiar la lavanda
que olía con frenesí, despreocupada,
bajo la pesada nieve de las sábanas.
Adam Zagajewski
Deseo 
Traducción de X. Farré
Acantilado
 

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