domingo, 14 de octubre de 2012

Saudade



—¿Y a qué va usted a Comala, si se puede saber?
JUAN RULFO



Brote-otro de ese espejismo de árbol-unidad,
con quien habité una infancia siempre de paso
—hubo muchas casas,
pero no un hogar—.

Tu recuerdo es la historia
de cómo se apaga la alegría de un niño.
En las fotos sonríes,
tienes unos ojos enormes
—y esa tristeza—. Galicia
entonces era un viaje,
y ahora son nuestros esos robles.
¿O son castaños?
Tan lejos del mar no los distingo,
aquí son solo papel. Losa-herencia.

Construyes tu casa en las ruinas
de la que hubiese sido la casa del padre.
En esa aldea
hay más muertos que vivos,
pero ninguno es tuyo.
¿Germina lo que siembras en el huerto?

Que las paredes te protejan del frío,
pero que no te escondan;
endereza los pilares,
que no miren tus hombros al suelo.
¿Buscas en la piedra la raíz? 

¿Es rama o tronco esa viga
con la que reconstruyes el tejado?
Entre las tejas
anidan las avispas
y se puede reconstruir
la genealogía del musgo.

Lo vivo-orgánico
habita el muro,
muere porque vive,
pero hay una cosa que permanece
y es la piedra.


(Para Damián, la otra rama)

De Permanecer (Tigres de Papel, 2015)

2 comentarios:

Luz dijo...


Regresar a Comala...

Esa cita al frente de ese poema es toda mi vida. Luz Pichel.

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

"Cativa en su lughar/ casa pechada" espera en mi mesita de noche, creo que regresaré un poco con mi próxima lectura (no sé si a Comala o a los toxos).