sábado, 31 de mayo de 2014

De Nieves Muriel

Leyendo a Judith Butler
o el paseo de la tarde antes de la merienda


¿Cómo explicar que el viento
acariciaba mi mejilla,
que con feroz dulzura
levantaba los bajos de mi falda
inclinando los juncos y el espino,
las jaras y la cola de caballo? 

El viento.

El bajo descosido de mi falda.

Las jaras y la cola de caballo.

Un arrendajo cruza en vuelo suave
este bosque de encinas y
todo lo sentido
me parece al pensarlo
verdadero.



 La pequeña llama
VI Premio internacional de poesía joven José Verón Gormaz
(Centro de Estudios Bilbilitanos, 2013)

2 comentarios:

Nata Ruiz-Poveda dijo...

¡¡Qué bonito!!

Rebeca del Casal dijo...

El libro entero es una delicia, un equilibrio entre belleza, cultura e inteligencia emocional, te lo recomiendo muy mucho.